La cosa no está para menos, hay que intentar utilizar las cosas al máximo. No se trata de que si unos pantalones te quedan cortos o estrechos, te empeñes en llevarlos, pero si de intentar utilizarlos de alguna manera.....y por supuesto disfrutar de la tarea de la trasformación.
Unos pantalones pequeños de Julia, mi hija, me sirvieron para hacer esta faldita.
Ha sido gracias a mi amiga Andrea, que me ha metido el gusanillo en el cuerpo al ver sus preciosas faldas.
Un beso Andrea.